Fjaka

Los dálmatas lo llaman fjaka, un estado de embriagadora pereza que impide atender las obligaciones más elementales. Bajo su influjo, cualquier asunto de provecho se convierte en una maraña innecesaria. La fjaka sólo admite las gratificaciones sencillas e inmediatas. En consecuencia, cualquier placer revestido por el barniz de la culpa o la presunción del desengaño habrá de…

Los gatos

La libertad era soltar la cartera, coger la bici y salir a tirar piedras. Trepar la reja de la casa abandonada, tocar Day Tripper con una raqueta de tenis y fumar cigarrillos robados a mi padre mientras miraba revistas guarras. La casa aún sigue en pie, abandonada todavía, poblada por los tataranietos de aquellos mismos gatos que…

Apagar(se)

Anuló todas las citas pendientes antes de dar de baja sus dos líneas telefónicas. Después hizo hueco en el buzón para la correspondencia que estuviera por llegar y arrojó al cubo de la basura las misivas del banco, los folletos de comida rápida o las promociones dentales que iban destinadas de forma genérica a EL/LA…

Grilletes

Maitines La alarma del teléfono móvil te despierta, te trae de vuelta, te resucita al tiempo productivo. Logras rememorar, vagamente, aquello que soñaste mientras caminas hacia la cocina: una plaza pública y un cadalso; allí, a la vista de todos, se encuentra un criminal sometido a un tremendo suplicio. El acusado es torturado salvajemente hasta…

Los camaradas

Adelina se había puesto el vestido beige, los guantes, el inútil bolso de mano y toda la bisutería de sus efemérides y nuestros aniversarios. Yo vigilaba el volante cuidándome de no pisar la línea continua mientras ella, con la cabeza descansada en los minúsculos seísmos del cristal, roncaba muy discretamente sin alzar la voz al…

La butaca

He pasado los últimos meses en la butaca. Una butaca donde poder leer y escribir, con un flexo y un cenicero. No necesito más. Tal vez una ventana. Me levanto a beber, a comer alguna cosa de vez en cuando, pero hago la mayor parte de mi actividad de esta guisa, como un lisiado. En…

La nube

Llegado el momento del reparto, a Almudena, la mayor, le cedería lo más valioso: los derechos de autor de toda su obra en prosa; al mediano, Damián, le dejaría en herencia la finca de Medina Sidonia, con su colección de caballos moriscos y la exquisita bodega, así como la explotación comercial de la lírica todavía…

La solitaria

El salitre se le secó en la piel, sazonándola con sus diminutas lentejuelas. Lucía se tumbó en la hierba tras subir la cuesta empedrada y allí encontró un lugar para estar a solas, más allá de los juncos. Un lugar para apurar las últimas horas de aquel verano y para tostarse a fuego lento bajo…